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La candidatura de Iniciativa Internacionalista (II-SP), impulsada por diferentes izquierdas castellanistas y apoyada a posteriori por la izquierda abertzale oficial, se ha eregido como autoridad moral para con el resto de las formaciones políticas de izquierdas y/o independentistas. Lo hace valiéndose de su injusto intento de ilegalización, el mismo intento que, por cierto, le ha dado la repercusión mediática por la cual ha tomado ventaja con respecto de otras.
No voy a entrar a valorar a nivel estatal la agresividad mostrada hacia cualquier otra formación de izquierdas que ose disputarle parte del pastel electoral - porque aunque de revolución se vista, en mundanales votos se quedan-, la cual sólo es descriptible como un auténtico bullying político, me centraré en lo que tenemos cerca.
En Euskal Herria nos está tocando a las y los de siempre el ataque doctrinario de la izquierda abertzale oficial, que es la que está haciendo la campaña de esta plataforma, con un resurgido Arnaldo Otegi de mitin en mitin, junto con la número dos de la lista, Doris Benegas. La cuestión es muy simple: Ellos tienen la razón y los demás no, y concretamente, nosotras y nosotros, no. Eso nunca.
Se hace bastante complicado saber cuál es la propuesta en positivo de II-SP en estas elecciones, para empezar porque no hay programa, ni propuestas concretas, sólo menciones simbólicas y grandes titulares, y llamamientos a hacer demostraciones de fuerza. Europa importa más bien poco. Ahora bien, en tratar de apropiarse la Huelga general o la lucha antibolonia, en eso sí que no les gana nadie.
En cambio la propuesta en negativo es nítida: Batasuna está tomando como una segunda vuelta del 1-m estas elecciones, bajo la consigna de hundir a la disidencia de izquierdas y abertzale a la que jamás ha reconocido ni respetado, como si unas elecciones europeas fueran a provocar nada de eso y sobre todo, obviando que el debate en el conjunto de la izquierda abertzale, aquel que atañe a la lucha armada, lo ganó Aralar ya hace tiempo. Y prueba de ello es que la IAO está volcada con una candidatura a nivel estatal que ha apostado "exclusivamente" por las vías políticas. Vaya, como Aralar: Ongi etorri.
Y es absolutamente legítimo que, dentro de los márgenes del respeto, II-SP en Euskal Herria trate de convencer a aquellas y aquellos ciudadanos que hayan apostado por Aralar en algún momento. Del mismo modo que lo es que Aralar lo haga con quienes lo han hecho por Batasuna, faltaría más.
Pero la caricaturización diabólica constante de Aralar por parte de los medios afines a la IAO a través de la descontextualización y más frecuentemente, de de la mentira van a acabar por romper los puentes para la colaboración de ambos movimientos en un futuro.
Cuándo Aralar concurrió en coalición con Ezker Batua a las elecciones municipales llovieron críticas por acudir con un partido no independentista, aunque si autodeterminista. Ahora que apoyan una lista a nivel estatal parece que aquí nadie ha gritado nunca "PNV ¡Español!" y que el internacionalismo les viene de serie.
Solo así se entienden las disparatadas acusaciones de velado racismo hacia Independentistak eta Ezkertiarrak al explicar que creemos que para defender a este pueblo en Europa hace falta que se haga desde aquí. Que para defender el euskera en europa hace falta una persona euskaldun. No se si en la mesa nacional de Batasuna hay alguien nacido en Madrid, pero en la de Aralar sí y soy yo. La diferencia es que yo vivo aquí y Doris, en Valladolid. Y esto no es mejor ni peor es, sencillamente, diferente.
No voy a decir que estos postulados no sean discutibles, por supuesto que lo son, pero son en todo caso coherentes con lo que la izquierda abertzale ha defendido históricamente, y con lo que en consecuencia ha defendido Batasuna, hasta que le ha parecido terrible que Aralar lo diga: Que aquí vivimos y desde aquí decidimos, independientemente de dónde venga cada uno y cada una.
Si ante la petición expresa de Otegi a que las "gentes de Aralar"- entre otras- voten a II-SP, la organización aludida no va a poder reivindicarse ¿Qué hace? Para Batasuna, Aralar no tiene derecho a réplica, son unos traidores y punto. Los únicos traidores, eso sí, que no asumen cargos que de no haberse aplicado la Ley de Partidos pertenecerían a ANV u homólogos. Los mismos que se han quedado fuera de todos los órganos de dirección parlamentaria que legítima y proporcionalmente les correspondían por defender a las víctimas de la Policía, los GAL y otros grupos parapoliciales. Esos traidores.
El nivel de dogmatismo que está alcanzando el discurso de Arnaldo Otegi en esta campaña no tiene precedente. Es curioso que, en el mismo momento que lanza su estrategia del Polo soberanista estén abriendo cada vez más el abismo que separa a las izquierdas abertzales, sembrando odio y rencor entre su militancia. Dicen que vamos a ser la nueva Euskadiko Ezkerra. Ya os gustaría.
El próximo 7 de junio que la ciudadanía vasca vote lo que quiera - si es que vota- y ojalá Doris Benegas sea finalmente eurodiputada, del mismo modo que me gustaría ver a todas las izquierdas alternativas al PSOE representadas, pues en la diversidad está nuestra fuerza. Y que entre ellas esté, lógicamente, Europa de los Pueblos- Verdes, que en Euskal Herria y encabezada por Aralar ha adoptado el nombre de Independentistak eta ezkertiarrak.
Pero si Batasuna plantea como estrategia un "conmigo o contra mí", mi respuesta es clara: Contigo no, y tómatelo como quieras.
Ekainaren 7an, bozkatu Aralar, Independentistak eta ezkertiarrak. Langileen Europa.
La candidatura de Iniciativa Internacionalista (II-SP), impulsada por diferentes izquierdas castellanistas y apoyada a posteriori por la izquierda abertzale oficial, se ha eregido como autoridad moral para con el resto de las formaciones políticas de izquierdas y/o independentistas. Lo hace valiéndose de su injusto intento de ilegalización, el mismo intento que, por cierto, le ha dado la repercusión mediática por la cual ha tomado ventaja con respecto de otras.
No voy a entrar a valorar a nivel estatal la agresividad mostrada hacia cualquier otra formación de izquierdas que ose disputarle parte del pastel electoral - porque aunque de revolución se vista, en mundanales votos se quedan-, la cual sólo es descriptible como un auténtico bullying político, me centraré en lo que tenemos cerca.
En Euskal Herria nos está tocando a las y los de siempre el ataque doctrinario de la izquierda abertzale oficial, que es la que está haciendo la campaña de esta plataforma, con un resurgido Arnaldo Otegi de mitin en mitin, junto con la número dos de la lista, Doris Benegas. La cuestión es muy simple: Ellos tienen la razón y los demás no, y concretamente, nosotras y nosotros, no. Eso nunca.
Se hace bastante complicado saber cuál es la propuesta en positivo de II-SP en estas elecciones, para empezar porque no hay programa, ni propuestas concretas, sólo menciones simbólicas y grandes titulares, y llamamientos a hacer demostraciones de fuerza. Europa importa más bien poco. Ahora bien, en tratar de apropiarse la Huelga general o la lucha antibolonia, en eso sí que no les gana nadie.
En cambio la propuesta en negativo es nítida: Batasuna está tomando como una segunda vuelta del 1-m estas elecciones, bajo la consigna de hundir a la disidencia de izquierdas y abertzale a la que jamás ha reconocido ni respetado, como si unas elecciones europeas fueran a provocar nada de eso y sobre todo, obviando que el debate en el conjunto de la izquierda abertzale, aquel que atañe a la lucha armada, lo ganó Aralar ya hace tiempo. Y prueba de ello es que la IAO está volcada con una candidatura a nivel estatal que ha apostado "exclusivamente" por las vías políticas. Vaya, como Aralar: Ongi etorri.
Y es absolutamente legítimo que, dentro de los márgenes del respeto, II-SP en Euskal Herria trate de convencer a aquellas y aquellos ciudadanos que hayan apostado por Aralar en algún momento. Del mismo modo que lo es que Aralar lo haga con quienes lo han hecho por Batasuna, faltaría más.
Pero la caricaturización diabólica constante de Aralar por parte de los medios afines a la IAO a través de la descontextualización y más frecuentemente, de de la mentira van a acabar por romper los puentes para la colaboración de ambos movimientos en un futuro.
Cuándo Aralar concurrió en coalición con Ezker Batua a las elecciones municipales llovieron críticas por acudir con un partido no independentista, aunque si autodeterminista. Ahora que apoyan una lista a nivel estatal parece que aquí nadie ha gritado nunca "PNV ¡Español!" y que el internacionalismo les viene de serie.
Solo así se entienden las disparatadas acusaciones de velado racismo hacia Independentistak eta Ezkertiarrak al explicar que creemos que para defender a este pueblo en Europa hace falta que se haga desde aquí. Que para defender el euskera en europa hace falta una persona euskaldun. No se si en la mesa nacional de Batasuna hay alguien nacido en Madrid, pero en la de Aralar sí y soy yo. La diferencia es que yo vivo aquí y Doris, en Valladolid. Y esto no es mejor ni peor es, sencillamente, diferente.
No voy a decir que estos postulados no sean discutibles, por supuesto que lo son, pero son en todo caso coherentes con lo que la izquierda abertzale ha defendido históricamente, y con lo que en consecuencia ha defendido Batasuna, hasta que le ha parecido terrible que Aralar lo diga: Que aquí vivimos y desde aquí decidimos, independientemente de dónde venga cada uno y cada una.
Si ante la petición expresa de Otegi a que las "gentes de Aralar"- entre otras- voten a II-SP, la organización aludida no va a poder reivindicarse ¿Qué hace? Para Batasuna, Aralar no tiene derecho a réplica, son unos traidores y punto. Los únicos traidores, eso sí, que no asumen cargos que de no haberse aplicado la Ley de Partidos pertenecerían a ANV u homólogos. Los mismos que se han quedado fuera de todos los órganos de dirección parlamentaria que legítima y proporcionalmente les correspondían por defender a las víctimas de la Policía, los GAL y otros grupos parapoliciales. Esos traidores.
El nivel de dogmatismo que está alcanzando el discurso de Arnaldo Otegi en esta campaña no tiene precedente. Es curioso que, en el mismo momento que lanza su estrategia del Polo soberanista estén abriendo cada vez más el abismo que separa a las izquierdas abertzales, sembrando odio y rencor entre su militancia. Dicen que vamos a ser la nueva Euskadiko Ezkerra. Ya os gustaría.
El próximo 7 de junio que la ciudadanía vasca vote lo que quiera - si es que vota- y ojalá Doris Benegas sea finalmente eurodiputada, del mismo modo que me gustaría ver a todas las izquierdas alternativas al PSOE representadas, pues en la diversidad está nuestra fuerza. Y que entre ellas esté, lógicamente, Europa de los Pueblos- Verdes, que en Euskal Herria y encabezada por Aralar ha adoptado el nombre de Independentistak eta ezkertiarrak.
Pero si Batasuna plantea como estrategia un "conmigo o contra mí", mi respuesta es clara: Contigo no, y tómatelo como quieras.
Ekainaren 7an, bozkatu Aralar, Independentistak eta ezkertiarrak. Langileen Europa.




